Génesis
Para conocer la raíz de la cultura debemos ubicarnos en la década de los 60 en Italia. Fue en este país donde surge el fenómeno ultra tal y como lo conocemos, en un contexto social y político bastante particular. Los ultras surgieron como un grupo de jóvenes con un fuerte sentido de pertenencia y compromiso hacia sus equipos, organizándose para apoyar con intensidad y destacarse en las gradas. Lo más característico de los ultras es su forma de apoyo: cánticos sincronizados, banderas gigantes, bengalas y coreografías que, muchas veces, son tan espectaculares como el propio partido. Son parte del espíritu que llena los estadios de vida y color.

Primera parte
Una cultura sin igual
En Turín nace el primer grupo Ultra de Italia, los Ultra Granata del Torino FC en los años 70.
Primera parte
El contraataque: el hooliganismo
Los hooligans comenzaron a destacar en los años 70 y 80 y son conocidos por organizar enfrentamientos violentos, a menudo alejados de los estadios y en lugares discretos. A diferencia de los ultras, que suelen enfocarse en el espectáculo y el apoyo en las gradas, los hooligans se organizan en grupos conocidos como "firmas" o "crews", más pequeños y menos visibles, donde el propósito no es el apoyo organizado en las gradas, sino la confrontación física con hinchas de equipos rivales.


Primera parte
El gol de oro
En España, en 1975 ya existían los primeros grupos Ultra como Biris Norte del Sevilla y más tarde se fundaron otros como los Ultra Sur del Madrid en el 80. En el 81 surgieron unos cuantos como los Boixos Nois del FC Barcelona, los Ultra Boys del Sporting de Gijón o Herri Norte del Athletic Club de Bilbao. Pero no arraigó la cultura ultra hasta la celebración del Mundial 82, aquí en España, con la llegada de los ultras de Italia y los Hooligans de Inglaterra el fenómeno se impulsó y nacieron grupos muy famosos como el Frente Atlético, las Brigadas Amarillas del Cádiz, Abertzale Sur del Athletic Club o la Jove Elx del Elche.
Primera parte
La consolidación de un estilo de vida
Desde finales del siglo XX la cultura Ultra inundó los estadios de luz y color, generando un espectáculo jamás nunca visto en las gradas: banderas, bufandas y tifos comenzaron a ser la seña de identidad de estos grupos
